Para los visitantes a Cartagena es facil informarse sobre quiénes son
los que vigilan, desde sus pedestales, las plazas y parques de la ciudad.
Cualquier Cartagenero podría hablarles sobre Simón Bolivar, que descansa sobre
su fiel caballo; Pedro de Heredia, quien viste un traje de conquistador, o
Pedro Claver, el esclavo de los esclavos. Pero, para los cartageneros, José
Fernandez Madrid es un ilustre desconocido.
Desde su ingreso al Colegio de Nuestra Señora del Rosario en 1800, a
la tierna edad de 10 años, se le conoció por su carácter amable, sus modales
refinados y su gran sensibilidad romantica, que dieron pie a que se le
conociera el resto de su vida como el Sensible Madrid. En este colegio
escribió sus primeros versos, y mientras estudiaba en él se hizo asiduo
visitante de la tertulia del Buen gusto. En donde conocíó a Camilo
Torres, Manuel Rodriguez Torices y Custodio García Rovira, quien años despues
sucedería a Madrid como presidente de Colombia.
Para 1809, cuando se graduó como Doctor en Derecho canonico y
Medicina, ya había publicado uno de los poemás más importantes del movimiento
literario latinoamericano que se opuso al neoclasisismo que por entonces
imperaba: Oda a la noche. Durante años había colaborado con El
Semanario Del Nuevo Reino de Granada, dirigido pro Francisco José de
Caldas, y con El Alternativo del Redactor Americano, dirigido por Manuel del Socorro Rodriguez, y
no sólo en calidad de poeta, sino tambien como medico y cientifico. Su primer
trabajo cientifico, Memoria sobre la naturaleza, causas y curación del coto
fue publicado por el semanario de Caldas, quien le dedicó entusiastas elógios.
Jose Fernandez era conocido por
todos como un hombre sabio y sensato.Pero en 1816 decidieron no escucharlo, y
le nombraron presidente en contra de su voluntad. Él aceptó a regañadientes, a pesar de sentir
que con su aceptación estaba condenando a la patria, y puso cómo unica condición que le permitieran
negociar la paz con Morillo. Madrid envió a un mensajero a el Pacificador con la esperanza de poder
evitar más muertes. Pero el mensaje nunca llegó a su destinatario, fue detenido
por el ejercito libertador bajo el mando de Santander, quien se negaba a hacer
la paz. Así, Madrid perdió la autoridad sobre los militares y su prestigio con los politicos. Y tras la
derrota del ejercito libertador, tambien
perdió la esperanza y los medios de resistencia. Unos días despues, se dirigió
a Popayan donde renunció a su cargo.
En 1810, despues de graduarse, Madrid regresó a la ciudad en que había
nacido, y participó de manera muy activa en el proceso de la independencia de
Cartagena. Junto con su amigo Manuel
Rodriguez Torices, fundó el semanario Argos que se público de manera
casi ininterrumpida entre 1812 y 1816. Este fue uno de las publicaciones más
importantes e influyentes en la educación politica y literaria de los
independentistas. Y fue el medio en el cual Madrid publicó poemas patrioticos,
con los que ganó celebridad, y poderosos
articulos politicos.
Tras renunciar a la
presidencia, fue capturado por los realistas y, desmoralizado, cometió el acto
que nunca se le perdonaría. En vez de exigir independencia o muerte, como
tantos patriotas antes que él, pidio perdón por sus acciones independentistas y
juró lealtad al rey. Morillo no creyó en sus palabras, pero prefirió exiliarlo
a Cuba, donde Madrid siguió escribiendo poemas y articulos independentistas y
dio al mundo dos de las primeras obras de teatro autenticamente nuestras:
Atala y Guatimoc. Estas obras alimentaron las luchas por la
independencia en todo el continente americano.
En 1925, regresó a Colombia, pero los patriotas no le habían perdonado
su abandono. Al año siguiente partió a Inglaterra como enviado extraordinario y
ministro plenipotenciario en representación de su patria, allí fallecería el 18
de septiembre de 1930, a la edad de 41 años.
Ni Atala, la historia de amor entre dos mestizos separados por
sus familias y sus diferencias politicas; ni Guatimoc, la historia de
los últimos dias de Cuauhtémoc, hasta su muerte a manos de Hernán Cortés;
calificarían como obras cumbre de la literatura por su estilo o su factura.
Pero ambas tratan de la identidad mestiza, criolla, latina como si fueran un
pueblo nuevo, y hacen ver en el autor un respeto reverente por las culturas
indigenas y sus valores que en autores contemporaneos y posteriores no existe.
Su cariño por los indigenas, el respeto que sentía por su cultura y su
intención de entender mejor, como cientifico y humanista, el espiritu de los mestizos desde la vivencia
y la observación, se hace evidente en
toda su obra poetica. Y como un ejemplo, publicamos el siguiente poema que
escribió a la hamaca, objeto al que muchos años despues, otro poeta nacido en
el caribe, Raúl Gomez Jattin, también escribiría.
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